Cobíjate con la capa de tú tío
Este blog está dedicado a recordar a esos tíos graciosos, lejanos o cercanos, para ello les traigo
esta anécdota.
Soy Ana Gloria Bedolla de México. Cuando era niña después de
bañarme al cerrar el agua caliente, yo le decía a mi mamá, "tengo frío, tengo
frío" y ella respondía rápidamente para tranquilizarme: "Cobíjate con la capa de
tu tío..." mientras ella me cubría con la toalla, al tiempo
que frotaba mi cuerpo para calentarme, haciendo este otro ruido: "ah ah ah ah ah ah ah..." ¡Me gustaba mucho que hiciera eso...! Cada
que ella me decía "cobíjate con la capa de tu tío", yo, con ese sentido literal de
niña le preguntaba, ¿cuál tío? Nunca me respondía... por lo que yo me cuestionaba a
mí misma: ¿cuál capa? y ¿de qué tío me estará hablando...?
Con el
tiempo entendí que solo se trataba de una rima sin embargo con esa frase echaba a volar mi imaginación, me acordaba siempre de mi tío Eloy, y me daba
risa, tanto el nombre como recordar su imagen, pues he de decirles que él era un
tío político, al que esporadicamente veía en las reuniones familiares por parte
de mi mamá... pero su aspecto me causaba mucha curiosidad al igual que su
nombre, Eloy. Era alto, delgado pero, con una barriga un poco extraña, la cual se
miedo cubría con el alto pantalón y cinturón que usaba. Siempre lo vi de traje,
usaba sombrero. Era simpático y amable, ya entrado en años pues tenía el pelo
gris, sus ojos eran saltones y usaba un bigote corto y escaso.
Este día me gustaría invitarlos a recordar a los tíos lejanos, simpáticos y que su recuerdo han perdurado en
nuestra memoria. Quiero recordar a 3 tíos más con mucho cariño, aunque sean de
programas de televisión. Ellos son: El tío Lucas y el tío Cosa de la serie Los Locos Adams, filmada en los años 60 y el tío de toda una generación de niños de
México en los años '70's el tío Gamboín.
El tío Lucas, Jackie Coogan era de piel blanca, calvo,
ojeroso, gordito y vestía un abrigo largo negro muy grueso y pesado. Uno de sus
pasatiempos favoritos era encender un foco con la boca y poner la cabeza en una
prensa, según que para aliviar su dolor de cabeza... Era inocente y simpático.
El tío Cosa, Felix Silla era un hombre bajito y con pelo hasta los pies. Por lo
general llevaba un sombrero de bombín, un par de gafas de sol y sus brazos estaban cubiertos por guantes negros. Hablaba en un tono altísimo balbuceando un idioma que
solo conocían los de la familia Adams, hablaba en incesante e ininteligible
charlatanería, que la familia no tenía dificultad para entender. Él parecía ser
el miembro más extraño de la familia Adams. No vivía en la mansión con los otros
personajes principales, pero iba a menudo a visitarlos. Aunque se le ve mucho
junto a la chimenea, el tío cosa tiene su propia habitación en la mansión, hecha
a su medida, con el techo bajo.
Por último, mi tercer tío favorito, el tío Gamboín, Ramiro Gamboa él, es recordado por su trabajo como uno de los anunciadores de las
caricaturas que se trasmitían por las tardes en el Canal 5 de Televisa. Entre
los cortes enviaba saludos y felicitaba a quienes cumplían años, además de dar
consejos. También mostraba su colección de juguetes de cuerda e invitaba a los
niños a formar parte de su lista de «sobrinos» escribiendo a la dirección o
llamando al número telefónico del programa. Siempre se le vio de saco rojo, con
personajes de dibujos animados en sus solapas. Utilizaba camisa blanca y corbata
de colores, siempre estaba sonriente, detrás de una mesa y una tablita al frente
donde estaba escrito el número telefónico del programa.
Años después, cuando el
tío Gamboín dejó de salir en la televisión me lo encontré en un centro comercial
en Polanco, mi papá me animó para acercarme a él, para pedirle su autógrafo y ¡sí me
lo dio... ! Dejando huella en mi corazón con su firma en un papel: "para mi
querida sobrina..."
Tíos reales, ficticios, lejanos o cercanos los recordamos
hoy con mucho cariño.
Gracias, queridos lectores por darse la oportunidad de participar y hacernos recordar a otros tíos tan curiosas como estos.
¡Hasta la próxima!
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